Para vos que sos nuestro fan viajero, te traemos una lista de las 15 maravillas de América Latina que tendrías que conocer. Seguramente alguna de ellas habrás tenido la oportunidad de conocerlas y si todavía no las visitaste, te dejamos un check list para que puedas planificar tus próximas vacaciones y sumar alguna y así ir tachándolas de tu lista de pendientes.

1. El lugar mas verde del planeta: la selva amazónica

Amazonas

Con una extensión de mas de 7 millones de kilómetros cuadrados, en la cuenca del Amazonas se puede encontrar la mayor colección de fauna y flora terrestres, una asombrosa biodiversidad que dificulta su conocimiento y exploración.

Aunque el turismo ha llegado a los lugares más inesperados del planeta, la Amazonia sigue siendo un lugar ideal para experimentar una fantástica aventura. Se puede caminar por la espesura del bosque, visitar aldeas indígenas, sobrevolar enormes extensiones verdes y sinuosos cursos de agua, navegar lentamente entre pueblos ribereños o relajarse en un albergue en medio de la selva tras un día de observación de fauna. Los nueve países que comparten la Amazonia tienen diferentes puntos de acceso para explorarla: Leticia (Colombia), Iquitos y Puerto Maldonado (Perú), y Manaos (Brasil), son los principales, pero también comparten este inmenso territorio con Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guyana, Surinam y Guayana Francesa.

Lo mas importante es que por cualquiera de los accesos que ingreses te vas a desconectar completamente del mundo. Los ríos se convierten en caminos; los monos, en compañeros de viaje; y el canto de las aves es el despertador por las mañanas. Es un viaje que te marca de por vida.

2. Un inmenso vacío de sal: el Salar de Uyuni (Bolivia)

Salar de Ayuni

Es la salina más alta (a 3.653 metros de altitud) y la más grande (12.106 kilómetros cuadrados) del mundo, se encuentra situada en el extremo suroeste de Bolivia. Parece un lugar desolado, con un frío tan intenso que congela los huesos, pero la experiencia es inolvidable. A este paisaje que parece de otro mundo, solo se puede ir en todoterreno. Una excursión de tres o cuatro días permite abordarlo en su totalidad, quienes llegan aqui quedan atónitos y asombrados. Se comienza el recorrido a primera hora de la mañana, entre los jardines de roca, los campos de géiseres y los manantiales termales. El cementerio de trenes, las salinas de Cochani y el hotel de sal, y la espectacular isla de Incahuasi (más conocida como isla del Pescado), en el corazón de este desierto blanco, son algunas de sus visitas imprescindibles. Caminar a esa altitud, con poco oxígeno, es una sensación extraña: la respiración se acelera y el corazón late con fuerza.

Uyuni ofrece una imagen inquietante y sugerente: cuando la superficie está seca, el salar es una extensión de un blanco puro. Cuando hay un poco de agua, la superficie refleja perfectamente las nubes y el cielo azul del altiplano, y el horizonte desaparece. Conducir por el salar en ese momento da la impresión de estar volando entre las nubes.

3. Un río de cinco colores: Caño Cristales (Colombia)

Caño cristales

Caño Cristales es el río de los cinco colores (por sus tonos amarillos, azules, verdes, rojos y negros) o arcoiris líquido, se encuentra en el parque nacional natural Sierra de la Macarena, en Los Llanos, es una de las maravillas naturales más fascinantes de Colombia y de toda Sudamérica. No es realmente un cauce, sino un conjunto de ríos, arroyos y cascadas en el corazón de este parque, que debe su magia y su cromatismo a un singular fenómeno biológico que dura un par de meses (entre julio y noviembre): una erupción de algas endémicas produce un brillante manto subacuático rojo. Las aguas cristalinas del río se transforman en una corriente de color bordo, que contrasta con el mágico paisaje lunar de las antiguas rocas erosionadas por el agua de su lecho fluvial y la sabana de los alrededores.

Se puede visitar caminando mucho por los cañones que se abren entre la roca, también se puede hacer un safari fotográfico en barco por el río Guayabero o respirar el aire de la sabana caminando hasta miradores en lo alto de las montañas. No se puede visitar de manera independiente, sino que es obligatorio entrar en el parque nacional con un guía local oficial.

4. El atronador vacío del Iguazú (Brasil y Argentina)

Iguazu

Iguazú no es una única catarata sino más de 275 cortinas de agua que se descuelgan en plena selva, en las fronteras sur de Brasil y norte de Argentina, formando el mayor sistema de cascadas del mundo. La sensacion que produce cuando se llega ante estas inmensas cataratas es espectacular: mirándolas desde la seguridad de una pasarela, nos vemos rodeados de enormes chorros de agua que se precipitan sobre verdes montañas, en un abismo del que solo surge vapor. Del lado brasilero son posiblemente mas fotograficas, pero del lado argentino son absolutamente vivenciales, donde hay que acercarse a la ensordecedora garganta del Diablo, seguramente el momento más alucinante de la visita.

Las cataratas del Iguazú, con 2,7 kilómetros de cortinas de agua, son tres veces más anchas que sus primas norteamericanas del Niágara, y cuentan con el exotismo añadido de estar rodeadas por una jungla llena de jaguares, monos y caimanes. Si intenta seguir un trocito de río a través de las cataratas, el visitante también se asombrará del poder que tiene el agua para dar forma al planeta Tierra. Es un lugar muy especial descubierto por los europeos y nombradas por los guaranies. Iguazú (Grandes Aguas), declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco y una de las siete maravillas de la naturaleza.

5. Tras las huellas de Darwin en las islas Galápagos (Ecuador)

Isla Galápagos

Alejadas de todo, las Islas Galápagos, son las mismas islas que sirvieron a Charles Darwin (1809-1882) para inspirar sus teorías científicas cuando viajó por aquí en 1835.

Estas 21 islas volcánicas a ambos lados de la línea del Ecuador y a 1.000 kilómetros de la costa de América del sur, conservan uno de los mayores niveles de endemismo del planeta: cerca del 97% de sus reptiles y mamíferos terrestres no se pueden encontrar en ningún otro lugar del mundo. Son un lugar extraordinario, un universo alternativo con una extraña colonia utópica organizada por leones marinos y regida por los principios de cooperación mutua.

Las Galápagos están muy lejos de ser las típicas islas paradisíacas. No tienen paisajes tropicales y exuberantes, no está lleno de playas idílicas. Son islas de origen volcánico (es el segundo archipiélago con mayor actividad volcánica después de Hawái) en las que en muchas zonas no hay ni siquiera vegetación. Los paisajes son inhóspitos, cubiertos de lava y con extrañas playas de arena roja o yermos cráteres volcánicos. Su originalidad y su valor están en la posibilidad de observar una fauna extraña: letárgicas iguanas marinas, viejas tortugas gigantes y piqueros patiazules. Para los pocos y privilegiados visitantes (hay un cupo tasado de turistas al año), lo que resulta más llamativo y extraordinario es que los animales en vez de huir despavoridos, permanecen tranquilos y no parecen molestarse por las cámaras ni por sus dueños.

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