No es la famosa película protagonizada por Kevin Kostner, pero te aseguramos que vas a vivir una experiencia de película. De la mano de Blas Martín, uno de nuestros asesores de ventas, te invitamos a visitar uno de los destinos más emblemáticos de nuestra Patagonia y sumergirte en un mar pleno de vida y de alegría. Vení a Puerto Madryn y dejate mimar por los lobos marinos.

Puerto Madryn, naturaleza en libertad

Puerta de entrada a un mundo donde la naturaleza más espontánea y salvaje es la reina. Por salvaje me refiero a que las innumerables especies faunísticas que hay en la región están en total libertad. Eligen las costas patagónicas para reproducirse o simplemente habitarla.

El turista que visita esta zona se transforma en un espectador. Un ser humano cuya interacción con los animales va a depender totalmente del comportamiento de éstos últimos. ¿Por qué resaltamos esto? Porque aquí no vas a encontrar un solo animal en cautiverio, sino que todos ellos están en su hábitat natural, dándole una autenticidad única a cualquier experiencia turística que se realice: avistaje de ballenas, toninas, pingüinos, orcas, lobos marinos, elefantes marinos, y la lista continúa…

Haciendo snorkel junto a los lobos

Una de las actividades que ofrece un contacto muy cercano con los animales es el snorkel con lobos. Sin duda alguna es fascinante.

Bien temprano, guiándonos por el ritmo de las mareas, nos reunimos para que nos expliquen en qué consiste la excursión. Es importante que sepamos cómo comportarnos para que los lobos quieran acercarse.

Llenos de entusiasmo, nos calzamos los trajes de neoprene. Se puede optar por trajes húmedos o trajes secos. En esta oportunidad elegimos los trajes secos, ya que además de no mojarnos, el material con el que están confeccionados brinda flotabilidad simplificando totalmente la actividad. Cualquiera puede hacerla.

Zarpamos de las costas de Puerto Madryn y navegamos unos 20 minutos por el Golfo hasta llegar a la Reserva Natural de Punta Loma, sitio que los lobos marinos de un pelo han elegido para instalar su colonia. Esto se debe a dos factores principales: en este lugar no tienen depredadores naturales y el acceso a la comida es sencillo.

Nos tiramos al agua y vamos nadando (o mejor dicho, flotando) unos pocos metros hasta llegar a la colonia. Sin darnos cuenta, comienzan a aparecer lobos marinos a nuestro alrededor. En gran cantidad. Y están muy acostumbrados a la presencia humana no violenta. Gracias a esto se acercan, nadando sincronizadamente. Son muy amistosos: se dejan tocar, besan a los visitantes y se suben a los hombros. ¡Son los “perros golden” del mar!

Jugamos con los lobos. Observamos maravillados su comportamiento, sus movimientos. Los abrazamos. Y luego de 45 minutos (te aseguro que te quedarías un buen rato más, pero no se permite más tiempo en la reserva), emprendemos el regreso a la embarcación.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Durante la vuelta a Puerto Madryn, el guía nos ofrece café o té caliente con magdalenas. Todos en silencio pensando en lo que acabamos de vivir. Sonrisas garantizadas.

7 Comentarios

Dejanos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *