La Riviera Maya es mucho más que playas paradisíacas. Entre las inolvidables experiencias que nos propuso este destino participamos de un temazcal, una antigua ceremonia maya de purificación que nos permitió una convivencia con una familia que, como muchas, aún vive en la selva, conservando sus tradiciones.

La selva por la noche es de una excepcional belleza, y el Chaman nos reúne alrededor del fuego preparándonos para ingresar al “Temazcal”. Se trata de un baño de vapor prehispánico que, en la simbología maya, representa el regreso al vientre materno a fin de renacer purificado. Este ritual es parte de ancestrales tradiciones que se realizaban a fin de limpiar cuerpo, mente y espíritu, y su práctica se continúa trasmitiéndose de generación en generación. Así, aunque en la región hay muchas y variadas opciones para experimentar esta ceremonia en general podemos decir que en el temazcal se fusionan armónicamente la sabiduría antigua y la herbolaria maya. Nos disponemos, entonces, a darnos un baño de vapor tal como lo hacían las culturas azteca y maya hace más de dos mil años.

Una vivencia única

chaman-temazcalEl Chaman -autoridad a cargo de la ceremonia- nos relata que la denominación deriva de los vocablos Tetl, Mazcatl y Calli, que juntos significan “casa de vapor de las piedras”. Agrega que el temazcal ayuda a relajar los músculos y el sistema nervioso, beneficia el funcionamiento de los sistemas digestivo y respiratorio y colabora con la eliminación de toxinas y grasa. Por ello, antes de ingresar en el espacio cerrado, nos indica cubrir el cuerpo con barro para favorecer la purificación.

El ritual del Temazcal se lleva a cabo dentro de una estructura de piedra con forma de cúpula. En el centro, el Chaman limpia y prepara el fuego con humo de copal (incienso derivado de una resina de árbol) convirtiéndolo de esta manera en un lugar sagrado. A continuación coloca piedras volcánicas extremadamente calientes y sella la entrada para evitar el escape del vapor y la temperatura. Todos nos sentamos alrededor de las piedras candentes, que son recibidas y respetadas como “viejos sabios”. En la penumbra, el Chaman vierte agua con hierbas sobre las piedras y el vapor inunda el recinto. Inmediatamente sentimos una profunda sensación de bienestar. Para atenuar el calor y acentuar los efectos de desintoxicación y relax, bebemos infusiones de hierbas y especias que armonizan nuestro cuerpo, mente y espíritu.

En este místico momento el Chaman nos guía en el vientre de la madre tierra, para renacer purificados. El silencio, la oscuridad y el vapor hacen que cada uno experimente sus propias sensaciones de armonía y paz, conectándonos con nuestro interior a través de este ritual. La vivencia se extiende por aproximadamente una hora y media aunque perdemos un poco la percepción del paso del tiempo. El Chaman señala que en las prácticas más auténticas, puede llegar a extenderse por cuatro horas. También añade que en algunas circunstancias el temazcal era considerado una especie de prueba para renacer como guerrero.

El final te sorprende aún más

temazcal-cenoteLa ceremonia concluye y es la oportunidad ideal para zambullirse en el agua cristalina de un cenote. Nadamos por unos minutos y la sensación del contraste del calor con el agua fresca resulta sumamente placentera. El amplio sistema de ríos subterráneos de la Península de Yucatán forma las enormes grutas que dan origen a los cenotes, meca de los amantes del buceo y especialistas en arqueología subacuática. Es fascinante nadar o hacer snorkel en ellos entre estalactitas, estalagmitas, fósiles milenarios y diversas formaciones de roca. Los cenotes eran considerados lugares sagrados por los mayas, que los utilizaban para la realización de ceremonias religiosas.

El final de esta noche tan especial no podía ser menos cautivante, y nos ofrece disfrutar de una exquisita cena típica en la que somos agasajados con un menú de pollo, frijoles y tortillas hechas a mano, en la cabaña junto a la familia maya.

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