En una publicación especial de nuestra sección Experiencias, te invitamos a leer el post sobre la reciente visita al Muro de los Lamentos realizada por una de nuestras Asesoras de Ventas, Sofía Urquijo durante su viaje a Israel y Jordania. ¡No te lo pierdas!

El Muro de los Lamentos: un lugar lleno de historia

29 de Julio, 38 grados de calor y ya lista para acercarme a conocer uno de los lugares más emblemáticos de Israel, el lugar más sagrado del Judaísmo, el Muro de los Lamentos en Jerusalem.

Un lugar donde te desnudás el alma y abrís tu corazón para derramar tus plegarias. Un lugar que no puede no movilizarte, por su historia, por su significado e importancia.

Pensar que millones de personas acuden desde hace más de 2 mil años a pedir por los suyos.

El muro de los lamentos es lo que quedó en pie del Templo sagrado. El Primer Templo, Templo de Salomón, fue construido en el siglo X a.C., y destruido por los babilonios en el 587 a.C. El Segundo Templo, en tanto, fue reconstruido por los líderes Zorobabel, Esdras y Nehemías en el año 536 a.C. a la vuelta del exilio en Babilonia, y vuelto a destruir el Emperador Romano Tito en el año 70 de nuestra era, durante la Gran Revuelta Judía.

muro de los lamentos 2

Los judíos han orado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es el lugar accesible más sagrado de la Tierra.

Son las 15hs. Me acerco a la explanada de las Mezquitas y veo cómo hombres y mujeres se separan para acercarse al Muro ya que hay una zona para cada uno.

Amablemente una mujer me pide mediante señas que me cubra los hombros. Le explico que no tengo con qué y me presta una capa para que pueda acercarme a ese lugar tan sagrado.

Emociones encontradas frente al Muro

Una vez frente al inmenso y simbólico Muro, no puedo dejar de sentir una sensación extraña, felicidad, también tristeza.

Hay cientos de personas a mi alrededor, algunas sentadas observando el Muro, otras rezando, muchas llorando. Otras cuantas escribiendo sus plegarias en pequeños papelitos que luego dejarán depositados en las ranuras del Muro.

Y eso hice yo, primero me senté y lo contemplé, pensé en los años que hace que ese muro está ahí erguido, escuchando plegarias y congojas. Pensé en los hombres que por ahí han pasado, que han dejado sus huellas, que han observado lo mismo que yo. Pensé en todas las personas que se acercaron a llorar y lamentarse frente al Muro luego de la destrucción del Templo.

muro de los lamentos sofiaLuego me tomé unos minutos para escribir en un papelito y lo deposité en una ranura.

Llegó el momento de retirarme y lavarme las manos en una fuente de piedra, tal me indicaron las mujeres que estaban rezando ahí.

La sensación que te queda por el resto del día es difícil de transmitir, pero es maravillosa.

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